lunes 16 de junio de 2008
La Verdadera Maldición De Carora
Comenzaré diciendo que el título de éste artículo no tiene nada que ver con la ya tradicional historia de la maldición del fraile, conocida por todo caroreño; lejos de ello la presente reflexión. Voy a referirme más bien a una que se ha ido acentuando más de la cuenta; y digo acentuando, porque existe en todos los pueblos pequeños (“pueblo pequeño, infierno grande”) y yo creía que como parte de la tradición popular sana, de una forma de ser jocosa y picaresca; pero aquí en Carora ya se ha convertido en una cultura, en una forma de ser, en un comportamiento normal y corriente; me refiero a la cultura de la crítica, del chisme mal sano, de la destrucción de otras personas. Decía Johann Wolfgang Goethe que contra la crítica no podemos protegernos ni defendernos, hay que actuar pese a ella, y así irá cediendo terreno poco a poco. El ser humano está expuesto a la crítica y al chisme ya que todos somos públicos y nuestra vida está puesta allí sobre la palestra de la vida para ser vista. Pero si está expuesta no es para destruirla sino para construirla, para ayudarla a ser mejor y corregir los errores, no para ser pasatiempo de mesa o matatiempo de angustias individuales. Una verdadera crítica se hace en justicia porque, como decía el político y novelista ingles Disraeli, “es mucho más fácil criticar que hacer justicia”; pero veamos qué se esconde detrás de una boca criticona. En primer lugar una lengua enferma y sucia, al respecto la Biblia nos dice: “La lengua es también fuego, es un mundo de iniquidad; la lengua, que es uno de nuestros miembros, contamina todo el cuerpo y, encendida por la gehenna(infierno, lugar de castigo eterno), prende fuego a la rueda de la vida desde sus comienzos….Toda fiera puede ser domada, en cambio ningún hombre ha podido domar su lengua; es un mal turbulento; está llena de veneno mortífero. Con ella bendecimos al Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, hechos a imagen de Dios; de una misma boca proceden la bendición y maldición”. (Santiago 3, 6-10). Fuerte éste pasaje, ¡verdad!!. y es que mis queridos lectores, muchos hoy están cavando su tumba sin darse cuenta; incluso gente que se cree muy religiosa e intachable, hace todo lo contrario a lo que dice la palabra de Dios, entonces le cae esto: “Si alguno se cree religioso, pero no pone freno a su lengua, sino que engaña a su propio corazón, su religión es vana” (Santiago 1, 26). En segundo lugar un alma frustrada y angustiada, y al respecto nos dice el escritor Ralf Waldo Emerson: “Quien critica es porque sufre con sus propias miserias, no las soporta y las proyecta sobre los otros…” Qué bello mensaje éste y nos hace pensar que cada vez que abrimos nuestra boca para hablar mal de alguien lo único que hacemos es revelar algo en nosotros que es peor de lo que criticamos en el otro; o quizás, por qué no decirlo, algo que envidiamos en el otro y que quisiéramos hacer (impulsos reprimidos). En tercer lugar, la boca criticona revela soberbia y prepotencia ya que una crítica, al fin y al cabo, no es más que un juicio, una valoración que tu haces de una situación y de una persona; tomas las riendas tu para juzgar a alguien y emitir tu opinión y, si tienes oportunidad, la añades algo de tu propia cosecha para aumentar el discurso criticón. Sólo Dios puede juzgar y criticarnos a nosotros los seres humanos y qué pasaría si tu le quitas a Dios ésta potestad que sólo es de él; mira lo que dice la Biblia: “Mía es la venganza, mío es el juicio; yo daré el pago merecido…”(Rom. 12, 19). No hace falta más castigo de Dios para aquel que ha sido fuertemente criticado y destruido; ya otros se encargaron de sentarlo en el banquillo y juzgarlo; dice Dios, para qué más infierno para esa pobre alma, ahora yo examinaré las vidas y las almas de los que usurparon mi puesto y juzgaron en mi lugar; ¡imagina qué hará Dios con la boca criticona!. Y por último, la crítica en su gran mayoría es más destructiva que constructiva; te metes en la vida del otro, lo investigas, lo indagas, lo escudriñas, y con eso qué le aportas a esa persona: ¡NADA!!!. Entonces eres un tonto de capirote que esta fastidiando la existencia de seres humanos. Hoy donde todos hemos criticado la ley GESTAPO como algo violatorio de los derechos humanos, ¿no cabría decir lo mismo para el criticón?; el criticón ya tiene su propia ley sapo, y también su castigo. PAZ Y BIEN
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