Y qué decimos del hogar, donde para evitar conflictos y discusiones, como ya no funciona aquel estribillo de: Jorgito a la una, Jorgito a las 2, Jorgito a las dos y cuarto como si fuéramos reloj. O el clásico "voy a contar hasta diez“ va una, van dos... Nos convertimos en el cómplice de nuestros hijos.
Eso sí, con la boca callada para no caerles gordos con tanta habladera y no les permitimos a nuestros niños que se desgasten ni siquiera recogiendo sus propios tiraderos. Total para qué (pensamos), ellos por qué, si no tienen culpa alguna de mis problemas, ellos no pidieron nacer. En aquellos tiempos no te sobreprotegían, ni te solucionaban los problemas, tenías libertad hasta para cometer errores, lo cual te llevó a desarrollar un sentido de responsabilidad y de identidad. Eso se llama CRECER. Dentro de este proceso de crecimiento no estaban exentos un coscorrón, un cinturonazo o una que otra nalgada bien puesta, mismas que a nadie le ocasionó ningún trauma, por tratar de que obedecieras. En aquellos tiempos la voz de tu padre se escuchaba con respeto, las órdenes de mamá se acataban sin protestar y los consejos de ellos no eran catalogados como cantaletas, rollos o monsergas.
Ni le decías a tu papá "ya cállate“ o el famoso “si, hombre, si” . En aquellos tiempos los padres ponían los límites, las reglas y las condiciones y no tenían miedo de que el hijo o la hija les dijeran: es que aquí no me comprenden, la onda es diferente, no me dejan ser, tu no te metas, tu de que hablas, tu eres peor, o el típico "me voy de la casa“
¿Pues adonde te ibas a ir que te trataran mejor que en tu casa? En aquellos tiempos los padres no tenían miedo de llamarte la atención y "que te enojaras". Total que tenías dos costos enojarte y volverte a contentar. En aquellos tiempos si no querías comer, te quedabas con hambre, no te daban dinero para comprar porquerías en la tienda. Además para qué, si mamá se levantaba temprano a prepararte el desayuno o tu lunch. En aquellos tiempos tus padres no justificaban tus malas calificaciones, ni tu mal comportamiento en la escuela, ni la falta de respeto a los maestros, ni tu falta de colaboración y apoyo en tu casa. En aquellos tiempos el padre decía no. Y no, quería decir NO. En aquellos tiempos la figura paterna y materna era muy diferente a la actual, en aquellos tiempos el amor, el respeto y la consideración no daban cabida a los actuales calificativos: Mi papá y mi mamá están locos, ya están chochos, es un egoísta, está neurótico, es un frustrado, y quien sabe cuántos calificativos más. Mismos que me causan una gran pena, no sé si por quien los emite o por quien los recibe. ¿Que vamos a hacer con los hijos de hoy?: Egoístas, aprovechados, dependientes, irresponsables, irrespetuosos, groseros, estafadores económicos y emocionales. Si no les das dinero, inventan y te lo sacan o si pueden te lo roban, o de plano se enojan. Si no les das permiso de salir, se enojan o les vale un verdadero sorbete y se salen. Si los reprendes te responden y no te escuchan. Si tratas de buscarlos, te apagan el celular. Si sacan malas calificaciones, no les importa, total su papá es el que paga. Enséñales a ganar su propio dinero con honestidad, para que sepan lo que cuesta administrarlo y disfrutarlo. Enséñales a valorar la oportunidad del estudio, no todas las personas tienen el privilegio de prepararse, tener una profesión y formar un plan de vida equilibrado. Enséñales a respetar a sus semejantes para que cuando
tengan su pareja la sepan cultivar y procurar. La igualdad entre hombres y mujeres no es faltarse al respeto, ni tener jerarquías ventajosas. Enséñales a formar su escala de valores que los harán seres humanos de bien, útiles a su familia y a la sociedad. Hazles conciencia que los valores no han pasado de moda ni son piezas de museo. Enséñales a quererse a sí mismos para que cuando tengan sus hijos, los amen y eduquen. Para que tengan credibilidad en la relación de pareja. Piensa… ¿Qué vas a querer a cambio de un abrazo?. DESPIERTA PAPÁ ,DESPIERTA MAMÁ. Vamos a ponernos las pilas, hagamos de nuestra escala de valores un estandarte, para que nuestros hijos aprenden lo que es el respeto, el compromiso, la honestidad, la humildad, la cortesía, la prudencia, la generosidad, el agradecimiento; y la nobleza de corazón…Los hará unos seres humanos de excelencia. DESPUES DE TODO NO ES TAN DIFICIL PRUEBA Y VERAS. DIOS TE BENDIGA. PAZ Y BIEN
lunes 16 de junio de 2008
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